miércoles, diciembre 21, 2011

11° Biennale de Lyon

Luminosa, trágica, sorprendente
    
La 11º Bienal de Arte Contemporáneo de Lyon propone a los visitantes un «viaje a través de la imaginación». Mezclando humor y tragedia, poesía, provocación y utopía, las obras de 78 artistas internacionales de 25 países, en gran parte creadas para la manifestación, buscan "poner sobre la mesa el debate sobre el arte y la realidad". Las obras -algunas de ellas instalaciones monumentales - están expuestas en 13.000 metros cuadrados repartidos en cuatro lugares emblemáticos de Lyon,  la Sucrière, la Fundación Bullukian, el museo de Arte Contemporáneo (MAC) y la ex fábrica de seda Tase en Vaulx-en-Velin

«Ha nacido una belleza terrible» (A terrible beauty is born), verso original del poema "Pascua, 1916" del poeta irlandés William Butler Yeats, -que se refiere a la ejecución de 15 líderes irlandeses que lanzaron el movimiento de independencia-, es el título que inspiró a la curadora, la argentina Victoria Noorthoorn para dar nombre a la bienal, que aclara que seleccionó a los artistas, no por su país de origen sino por su respuesta estética a la realidad que nos rodea.*

Marina de Caro (Argentina)


Entre las obras figuran esculturas, vídeos, instalaciones, e incluso una acentuada presencia del dibujo, de artistas europeos y africanos que se ensamblan con un fuerte protagonismo del arte latinoamericano y de los artistas argentinos. El caso de la elección de los artistas latinoamericanos fue bastante particular. porque comencé la selección de los artistas por los europeos, principalmente porque el público de esta bienal es europeo. Mi obsesión principal fue como hablar al público europeo, tanto al gran público como al especialista y a partir del momento en que los artistas europeos fueron invitados fue que fui convocando a los distintos artistas latinoamericanos a enriquecer la conversación -por decirlo de alguna manera- y a tensionar las propuestas de los artistas europeos, buscando generar relaciones productivas, ricas, buscar la fuerza del arte.*

Una sucesión de pesados telones de teatro -realizados en espesos papeles- negros, rojos, amarillos «Kulissen» de Ulla von Brandenburg, reciben en la Sucrière al visitante que se encuentra propulsado hacia un mundo poblado de obras embriagadoras, instante muy particular, donde transformado en actor solo le queda deambular por ese laberinto incierto de estéticas muy diferentes y utopías plásticas sorprendentes. Otras creaciones monumentales lo aguardan, como la enigmática fortaleza en madera «Stronghold» del polones Robert Kusmirowski , instalación que revela su secreto cuando se sube al primer piso: una biblioteca con libros abandonados, inaccesibles, espacio sin alma, apocalíptico. Igual exceso apocalíptico en la creación del argentino Eduardo Basualdo "El Silencio de las Sirenas" una gran maqueta de paisaje nocturno, mare mágnum ensangrentado de 7000m² de agua púrpura que surge cada dos minutos en un movimiento lento para luego desaparecer, evoca las amenazas sobre el planeta. Bello, funesto, sin palabras. La dramaturgia continua con  «Breath» de Samuel Beckett una obra sin actores, la mas corta, solo 24 segundos escenografiados por la brasilera Daniela Thomas. Solo un soplo que acompañado por un arriate lleno de basuras barridas por una luz rasante deja al espectador mas desamparado que perplejo. Notable también, la instalación de la brasilera Laura Lima «Puxador», un hombre desnudo tirando cinchas negras sujetas a los pilares de la Sucrière, como si quisiera desequilibrar el edificio, o aún la impactante obra de Barthélémy Toguo «The Time» un ensamblaje de 55 cajones de madera superpuestos de innegable potencia simbólica que representan los 55 países africanos, su sufrimiento y pobreza.  Es una exposición donde en todo momento se investiga las posibilidades de las tensiones entre las obras y esa investigación sobre la tensión esta en la base del titulo de la bienal. La investigación sobre como las obras pueden generar una movilización del espectador, ya sea emocional o a nivel corporal, esta en todo momento en la bienal, hay obras muy pequeñas al lado de obras que requieren una cierta distancia para ser vistas; en todo momento el espectador esta en una continua actividad no se puede relajar y mirar a distancia y decir: esto ya lo conozco, ya lo vi, no, creo que no he permitido esa situación.*

Arthur Bispo do Rosario (Brasil)
La exposición, concebida alrededor de diez recorridos como narraciones que se encadenan y relacionan, ofrecen un constante cambio visual. En la primera planta los enormes hombres semillas de la argentina Marina de Caro son una trampa de interpretación. «Hombre semilla o el mito de lo posible»  obra poética, irresistible pero angustiante, encierra conceptos dramáticos sobre la necesidad de un nuevo mundo. En el segundo piso de la Sucrière atribuido a la utopía, «La nuit del l'homme» del colombiano François Bucher y los cohetes espaciales y globos aerostáticos del eslovaco Stano Filko son un encuentro entre la ciencia y la ciencia-ficción, la experiencia chamánica y otros misterios. Un gran espacio le es atribuido al argentino Ernesto Ballesteros, cuya obra  supera la única esfera del arte e integra las nociones de astronomía, matemática, ingeniería y otras ciencias. «Vuelos de interior» cautivante obra, busca hacer visible lo invisible: el movimiento, el tiempo, la fragilidad del instante. Conmovedoras son, las históricas obras del brasilero Arthur Bispo Do Rosário quien creó la mayor parte de su obra en el transcurso de sus cincuenta años pasados en un asilo. Combinando autobiografía con objetos cotidianos describe su experiencia del universo y creencia en Dios, mientras critica las posiciones dogmáticas de la iglesia. Resulta imperdible, la obra casi minimalista y elegante de Roberto Jacoby «El hilo rojo de la historia» un texto donde asegura que el dinero destinado a su obra será donado a la institución de Lyon que recuerda la matanza de 44 niños durante la ocupación nazi en esa ciudad. Billetes de cinco euros apilados sobre un pedestal, que el visitante puede eventualmente llevarse, acompañan el texto. A través de esta pieza Jacoby desea enfrentar el espectador al dilema moral de las tragedias históricas a través del tiempo y el espacio, una trampa de interpretación que encierra conceptos dramáticos. Durante un año y medio me dedique exclusivamente a la bienal y trabaje de una manera muy cercana con cada uno de los artistas, tomando los pasos juntos, discutiendo sobre las posibilidades de los proyectos, he tenido al tanto a todos los artistas de como se iban moviendo los espacios a medida que iban avanzando los proyectos, fue un proyecto muy orgánico y estoy muy feliz con el resultado.*


Roberto Jacoby (Argentina)


En el Museo de Arte Contemporáneo -MAC- la sensibilidad estética retoma sus derechos y nos pasea por un campo expandido de dibujos en la que la linea autónoma asume un rango protagónico. Irrumpe de manera invasiva en las tres plantas del recinto y se mezcla con las instalaciones de diversos materiales, pesos específicos y texturas. Esta doble vertiente se canaliza en las obras de Jorge Macchi, John Cage y su música de ruido sordo, Henning Lohner, Leonora de Barros, Giacometti y Laurent Montaron, entre otros. Lineas con tanta fuerza como resistencia se perciben en las poéticas diferenciadoras de Nicolás Paris, Milan Grygar, Elly Strik, Bernardo Ortiz y Morton Feldman entre otros. Los trazos, falsamente naif de las pinturas de Hannah Van Bart, la serie de Marlene Dumas dedicada al muro que separa Israel de Palestina, acorralan, silencian al visitante, estupefacto no sabe como actuar. De suelo a techo, La Bruja, asombrosa instalación de 3000 km de hilos de lana de Cildo Meireles devoran todo el espacio del tercer piso. Una especie de caos dentro de un orden impuesto. La escoba puede admitir distintas interpretaciones: puede ser percibida como el comienzo, el origen de la expansión de los hilos o como el punto final donde todo se compresa, se contrae. Sentí que tenía que enunciar subjetivamente una posición curatorial fuerte en mis términos así que comencé a viajar e investigar por Europa y por África, tratando de encontrar el tono para una de las bienales más experimentales en Europa, que les hablara con fuerza a los europeos, pero también con un espíritu fresco.*

Nicolas Paris (Colombia)
Yona Friedman (Hungria)

Se destacan también, en el contexto de la exposición, los caligramas del gran poeta brasilero Augusto de Campo, que irrumpen de manera invasiva todos los muros en diálogo permanente con las obras. La bienal, que ocupa un tiempo-espacio, se declina aún en la fundación Bullukian, donde sobre todo se pueden ver dos cúpulas de Richard Buckminster Fuller, piezas espaciales que conversan a la distancia con las obras de Yona Friedma, del joven y talentoso venezolano Nicolás Paris y Kemang Wa Lehulere. Traté de generar un espacio muy activo para el espectador, no es una bienal que deja al espectador tranquilo, le exige mucho. Mi intensión es que el espectador vuelva a su casa con algo para pensar, con algo para reflexionar y que haya sido interpelado corporalmente, emocionalmente, intelectualmente y recurriendo a los elementos que uno conoce para poder también hacer eso posible.*
Jorge Macchi (Argentina)
El acto comunicativo termina en la antigua fabrica de seda TASE, que recibe a la bienal por primera vez. Espectacular y teatral son las obras: «Marienbad» del argentino Jorge Macchi con su «jardin à la française» tamaño natural que reconstituye una escena del film «L'année dernière à Marienbad» de Alain Resnais; de la brasilera Laura Lima y sus cuarenta pollos disfrazados con plumas multicolor «Gala chicken and Gala coop» o la curiosa instalación del holandés Michel Huisman, un gran pez de doce metros de largo con dos cabezas y dos patas que se traga a los consentidos visitantes. La exposición es el resultado de una gran serie de conversaciones, un modus operandi que resulta de la creencia en el poder del diálogo para la construcción de cualquier proyecto. Un proyecto muy radical, con fuerza de enunciación propia: obras fuertemente poéticas y de mucha contundencia crítica respecto del estado del mundo de hoy, que hablan sobre conflictos sociales, raciales, económicos y al mismo tiempo ofrecen alternativas a un presente complicado, tumultuoso, como el que se vive sobre todo en Europa.*

Michel Huisman (Holanda)
Laura Lima (Brasil)
Especial aplauso merece el voluminoso catálogo de la bienal, que cruza imágenes de obras con una delicada selección de fragmentos de textos literarios, en una relación de necesidad e implicancia. Una edición que impacta en su diseño y constituye para el acontecimiento un núcleo de reflexión inescindible.

El montaje no obedece a criterios tradicionales, como nacionalidades, géneros o similitud de lenguajes y logra generar un recorrido espacioso, alternar correctamente luz y sombra y dar cabida a propuestas disimiles. Cada artista participa con varios trabajos, lo que permite un mejor conocimiento de su obra , aunque algunas participaciones estén dispersas en los cuatro lugares de la muestra. Una escenografía que crea un verdadero dialogo entre las obras de cada artista, para ofrecer finalmente un conjunto de una rara coherencia. He tratado de no trabajar alrededor de un tema, ni llevada por regionalismos, sino estableciendo un recorrido con obras claras para el público. Creo que es una exposición exigente en el sentido de que para los artista no es fácil que no te pongan dentro de un cubo blanco, aislado como en un stand de feria y tener tu propio cubículo que te protege, sino estar en una exposición donde cada uno de los artistas esta en diálogo con otras obras múltiples y poder sostener su posición de una manera fuerte y creo que cada uno lo hace, cada uno de ellos habla a sus vecinos en el espacio de la exposición y al gran público de una manera muy fuerte y eso creo que se debe a que hay un gran trabajo por detrás sobre todo de los artistas y mio también.*

Es evidente detectar a lo largo de toda la bienal, el proceso de juzgar, construir y desconstruir los códigos por parte de los artistas expositores, como es notorio percibir también el retorno a los valores de identidad, de la vida, de la muerte. Así, pues, el infinito, el cosmos, lo inasible y lo inmaterial constituyen las lineas de fuerza de un diálogo inesperado en esta exposición concebida por Victoria Noorthoorn cuyo conjunto respira la estimulación intelectual y la libertad de creación.

* Entrevista con Victoria Noorthoorn, por Patricia Avena Navarro, septiembre 2011

fotos y videos de la bienal de Lyon

domingo, noviembre 27, 2011

Juan Melé, Galerie Argentine, Paris

Contrapuntos de color y sombra



La consistencia de la producción de la obra de Juan Melé viene a tono con la sala de exposiciones de la galerie Argentine -Embajada Argentina-. En un ejercicio curatorial ajeno a organizaciones cronológicas, la muestra transita orgánicamente entre pinturas, esculturas y grabados. Al entrar vemos una diversidad de medios y escala contrapuestos en el ambiente. Colores, lineas y formas danzan sobre la superficie, presentando una animada colección de formas geométricas. Una linea oscura divide suavemente el fondo en dos; toques de amarillo, negro, blanco, azul y una forma en rojo, llenan la superficie. La disposición de la muestra es impecable, como también lo es la factura de cada obra. El conjunto presenta distintas instancias de su trayectoria que, en primer término, cautivan la mirada del espectador y una vez más permiten introducirlo al prodigioso mundo que lo habita.

Su itinerario y la vastedad de sus obras son indisociable de la pintura concreta, punto de partida de la abstracción en el arte argentino de la década del´40, etapa crucial no solo en el arte argentino sino también latinoamericano que marcó una perspectiva de ruptura y de novedad que ha perseverado y persevera en el arte de hoy. En Argentina, el comienzo lo marca la revista Arturo, cuando en 1944 señala la aparición de la abstracción geométrica, la cual reúne tanto a plásticos como a poetas y diseña los postulados que guiaron al grupo Arte Concreto-Invención.

Compartiendo las mismas aspiraciones, Melé se destacó como un activo participante de los defensores de ese arte no figurativo el que integró a partir de 1946 y desde ese momento su obra ha sido de una evolución constante. Caracterizada por la síntesis formal de los colores, en ella se materializa la simetría entre color y forma. Vemos la renovación de la sensibilidad y la creatividad junto a lo concreto y lo real, mostrando la capacidad inventiva de encarnar estos valores. El deseo de crear objetos nuevos confirma en Melé la intención de incorporar el arte a la praxis vital. Las formas se acentúan sutiles pero con cierta fuerza, la proporcionalidad de las figuras geométricas y el color se enlazan con intensidad racional. No está la impronta del pincel, sino que la pintura es aplicada en colores planos y con un acabado perfecto. Su obra se centra así en un nuevo grado de conocimiento de alta sensibilidad: el rigor compositivo que transita desde un concepto–constructivo de la imagen hasta una recomposición fragmentada y dinámica, destinando a ciertos estímulos perceptivos que se manifiestan en metáfora de la vida actual.


No es un secreto que la avasallante vitalidad de Melé lo aleja de la quietud. Entre 1948-50 reside en París, allí entra en contacto con Vantongerloo, Brancusi, Pevsner y Sonia Delaunay. Durante ese periodo viaja a diferentes centros artísticos europeos, Italia, Suiza, España; conoce al grupo concreto de Milán, y Max Bill. De regreso a Buenos Aires comienza una intensa actividad docente y de fructífera producción artística. Mas tarde, a partir de los años sesenta vendrán una sucesión de viajes (Nueva York, Buenos Aires, París, Buenos Aires) época en que desarrolla sus diferentes etapas e integra colecciones públicas y privadas.

Tanto Juan Melé como los demás miembros del grupo Arte Concreto-Invención abrieron los horizontes artísticos de su época, respondiendo a las coyunturas vanguardistas y planteando quebrar las formas clásicas: salir del espacio y entrar en lo real. Descubrir el deseo de participación en el mundo, convencidos de la utopía en que diseño industrial y arte serían uno. Toda una vida de artista atenida a composiciones de una rigurosidad estructural que han evolucionado lentamente y anuncian un lenguaje universal que es el de la línea y el plano, unido al rigor del método científico. Con discreción y curiosidad mantiene el rumbo de su elección artística sin suscitar, como otros, polémicas y turbulencias. Reserva su energía para concentrarla en su obra.
Poseedor de una imagen que lo identifica, y dotado de una singular habilidad para inventar atmósferas mediante un manejo admirable de la composición, del espacio pictórico, de un fino grafismo y del color, Melé crea sugestivas obras. Los pigmentos, minuciosamente delimitados, producen un sentimiento de emoción contenida. Los colores permanecen en sus celdas individuales cuidando de no traspasar a las que no le corresponden. Investigador incansable, su obra tiene por objetivo producir en el espectador una sensación visual inédita sometiéndolo a una experiencia simple, directa e inmediata. Cuadros-objeto, esculturas o grabados, todas ejercen el mismo encanto insinuante.
La historia de la pintura y de la experimentación visual es siempre una historia del origen de ver. Juan Melé formó junto a otros artistas la mirada abstracta y concreta de una realidad objetiva, diversificándose en diferentes interpretaciones como la gráfica y la espacialidad arquitectónica. La forma, el vacío y la fijeza pura del color, nos logra hacer ver lo que era imposible llegar a ver: llevar la realidad en su abstracción máxima más allá del plano.

miércoles, noviembre 16, 2011

TUNGA, galerie Daniel Templon, Paris

Présolaires


Cada vez que se tiene la oportunidad de regresar a la obra de Tunga -Palmares, Brasil, 1952-, es confirmar la pasión que imprime a su trabajo, como la magia que produce descubrirla. El lenguaje con que el artista viene trabajando en sus instalaciones y performances desde la década de 1970 se reafirma a cada paso. Artista consumado, produce una obra que permite apreciar el desarrollo de un proceso de búsqueda bien dirigido hacia sus objetivos, que no se estanca en logros ni re-huye cambios de lenguaje cuando los juzga necesarios. Centrado en sus investigaciones alrededor de un tema principal, la alquimia, sus instalaciones no solo son experiencias, sino también el descubrimiento de los materiales relacionados a la piedra filosofal; una reflexión sobre la fragilidad fisica y psicológica del ser humano y su búsqueda perpetua hacia la idea de lo absoluto.

Su obra, construye continuamente relaciones simbióticas entre elementos físicos con el fin de construir puentes metafóricos hacia el terreno inmaterial. La yuxtaposición, el juego de las proporciones y el aparente caos del sinnumero de elementos que pone en escena orquestan una dialéctica clara y bien pensada. Pasado y presente se enfrentan. La vida, la muerte, lo onírico, la sexualidad, el deseo y la alquimia, temas recurrentes en la obra de Tunga, dominan "Présolaires", la quinta exposición presentada en la galería Templon.



Un conjunto de recipientes colmados de nuevos tesoros como la resina, la silicona o el acero, marionetas realizadas en los materiales emblemáticos del artista - hierro, cristal de roca, perlas, alambiques, esponjas rojas - y una puerta con marco de acero subliman la contemplación inmediata del hombre en átomos, piedras y cristales, sensuales y eróticas que incitan a la caricia ...el espectador es confrontado a una serie de instalaciones en “mutuo contagio”. Tunga explora la naturaleza, los cristales, los cuerpos, en una abstración figurativa donde el deseo y el lenguaje se entrelazan. Austeridad y sensualidad, los origenes y finales se oponen mutuamente en las fastuosidades barrocas de las piezas y crean una puesta en escena dedicada a las añoranzas, entre orden y caos.

Es, sin embargo el video, el que ofrece las claves para comprender el juego de asociaciones propuesto por Tunga. La narración, se estructura a partir de un film de 14 minutos “Cooking”(2010) cuya sucesión de escenas por su crudeza pornográfica y escatológica pueden chocar los castos ojos de algunos visitantes... un falo toma la forma de una piedra de cristal para penetrar una mujer, luego se convierte mágicamente en un pedazo de hielo que la mujer disuelve en su boca. La mujer orina en un frasco, ambos beben la orina... el hombre es materia, come materia y crea materia en un ciclo natural. Sexualidad, penetración, erotismo y deseos arcaicos se mezclan. “No se debe tener vergüenza de lo que somos, de la materia, de lo que producimos, de los desperdicios y de lo que amamos, la sexualidad”.

 
Sin eliminar las cualidades fisicas del objeto, ni sustituirlas, logra remplazar su contexto y relevar su significado. Tunga se convierte en un comunicador, y hace una propuesta visual contenedoras de significados multiples. Sus esculturas permiten interpretaciones infinitas, son obras en los que el visitante participa sensorial y emocionalmente. Trabaja como el guia de una expedición fantástica, presentando al espectador sus grandes esculturas como recorridos por una zona sutil e intima que excitan vivamente a la contemplación y lo conducen hacia una reflexión intensa sobre la noción de los ritos.



Sin duda, las obras convidan a meditar sobre el ciclo génesis/desaparición/regeneración. Vibrantes y al mismo tiempo equilibradas, resumen en pocos volúmenes el misterio de la creación. Ellas son el símbolo del retorno a sus orígenes. Perturbadoras y sugestivas ofrecen una mirada personal. Invitan a imaginar mundos posibles, historias y situaciones particulares, sugieren, incitan al espectador a abandonarse a las percepciones más intimas, sin limite.



miércoles, noviembre 02, 2011

11e Biennale de Lyon

Une terrible beauté est née


Robert Kusmirowski
«Stronghold»




Marina de Caro
«Hombre semilla o el mito de lo posible»


Stano Filko
«Série d'objets»



Guillaume Bijl
«The nun of Bruges»



Richard Buckminster Fuller


Nicolás Paris
«Utopía en espera o Diagramas de un territorio en contracción»





Entrevista con Victoria Noorthoorn, curadora de la Biennale





Eduardo Basualdo El silencio de las sirenas














Ver nota sobre la bienal de Lyon

miércoles, octubre 19, 2011

FIAC 2011

Christian Boltanski


Abraham Cruz Villegas


Allora & Calzadilla


Dr. Lakra



Carlos Amorales


Jorge Macchi



Pablo Bronstein


Murakami








lunes, agosto 22, 2011

Antonio Segui


Figura mayor de la escena artística latinoamericana, residente en París desde los años 60, Antonio Seguí, es un personaje, como sus hombres con sombrero, bigote fino y traje, que con elegancia recorren las superficies multicolores. Reconstruir su vida artística y personal es una tarea muy difícil, puesto que conectadas estrechamente no es fácil darse cuenta donde empieza una y donde termina la otra.
En la pintura se refleja su mundo, constituido por las herencias multiculturales que acumuló a través de sus viajes por América latina, Africa del Norte, España y Francia. La figuración caracteriza la obra de Seguí desde sus inicios, imponiéndose como el recurso irreversible a su expresión poética; donde sus personajes arrancados al tiempo y al espacio guardan los espejismos que nos atrapan en un juego alternativo donde se mezclan lo racional y lo burlesco. Seguí se burla de lo que ve, y dirige a término seguro un juicio sobre ese espectáculo, pero en lugar de entregarse a un discurso solemne, prefiere una caricatura ácida que le permite crear un cuadro provocador, dejando un cierto margen al azar que él prefiere favorecer.

La noción de verticalidad será una constante en sus cuadros, donde una multitud de personajes masculinos con sombrero, a menudo de perfil, busto inmóvil y piernas desmesuradamente abiertas, circulan en las ciudades donde abundan casas, coches y aviones. Deambulando frenéticamente dentro de una estructura arquitectónica donde se yuxtaponen espacios incoherentes y donde toda lógica de armonía ha desaparecido. En la obra de Seguí, la búsqueda del medio más apropiado a sus requerimientos estéticos y la exploración de las cualidades plásticas de la materia, será una constante creativa. Como también lo será la ambigüedad, característica recurrente, a través de la cual el artista juega con la interpretación del espectador, plasmando un espacio de concepción naturalista pero al que antepone una pantalla: que oculta o semioculta el espacio posterior.
Sus obras obligan a una mirada penetrante para intentar dilucidar las pautas reales y ficcionales que el artista entrelaza a través de la figuración calidoscópica, donde la perspectiva, como la escala de proporciones no tiene una razón de ser.
Maestro de múltiples técnicas, Antonio Seguí es un creador infatigable que en casi tres décadas de trabajo intenso, de experimentación en técnicas gráficas y pictóricas, no deja de sorprender. Su inconfundible estilo pone de manifiesto la consistencia de una trayectoria que tuvo sus inicios en 1957 y que es reconocida en el mundo y París, donde fue condecorado por el gobierno de Francia en 2008 como Oficial de la Orden de Artes y Letras.

El Musée National d'art Moderne, Centre Pompidou, París, enalteció al artista con la primera retrospectiva en Francia de su obra sobre papel. La exposición reunió alrededor de cien obras, de los años 50 a nuestros días y presentó los diferentes aspectos y técnicas empleados, pluma, carboncillo, pastel, óleos y acrílicos sobre papel encolado, como la serie "Man in the city" jamás mostrada en Francia. Pusieron en evidencia una obra donde el humor y la poesía desafían todos los estilos preestablecidos. Sin olvidar mencionar, el mural de 150 metros cuadrados en Boulogne Sur Mer conmemorando al general San Martin (1982) y sus actuales exposición en Le Carmel, Tarbes, Francia y Norha Haime gallery, New York.

Las muestras realizadas en los centros culturales Borges y Recoleta, el museo Castagnino de Rosario, entre otras, y su donación de obras en papel al MAMba, señalan su vínculo incondicional con Argentina y su Cordoba natal.